Me dueles...

Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
(Jaime Sabinas)
Sueño que vuelo entre las alas de una mariposa,
entre los encantos que me transforman sueño que vuelo que puedo ser el mundo entero, que dejo sin habla mi mente extraña.
sueño que voy hacia un ocaso instante incansable, donde rebano la miel amarga de mis pesares, donde soy yo y donde no esta absolutamente nadie.
sueño que voy y retrocedo que no camino y a la vez vuelo, que caigo en mis brazos y a la vez me desvanezco.
sueño que soy tiempo y aveces que no soy nada, cuando de mis ojos salen lágrimas cuando de mis labios salen labias.
Sueño mi vida como un verdadero sueño eterno...
(Madame Black..).